El curso ha llegado a su fin, y no podíamos haberlo cerrado de mejor manera que con la muestra de junio. ¿Viniste a verla o te la perdiste? ¡Lo pasamos genial! Estrenamos vestuario, preparamos todos los complementos y adornos… y salimos al escenario con muchísima ilusión.
¿Y por qué son tan importantes este tipo de experiencias? En mi opinión, ayudan al alumnado a ganar autonomía, a superar poco a poco la vergüenza o el miedo a bailar sobre un escenario y delante del público y, sobre todo, les permiten mostrar su personalidad y su esencia. Además, son una oportunidad para enseñar todo lo que hemos trabajado a lo largo del curso.
Este año, además, no nos hemos limitado a aprender coreografías. También hemos trabajado la musicalidad, el ritmo, la calidad del movimiento y el freestyle a través de juegos y ejercicios, con el objetivo de aprender a disfrutar de la danza.
El día de la actuación hubo de todo: algunas estaban más nerviosos, otras más animadas y otras más cansados… pero lo más importante es que hicieron un precioso trabajo de equipo. Para mí, eso es lo que realmente tiene valor: comprender la importancia de la colaboración, alejar la danza de la competición y acercarla al compañerismo y al cuidado mutuo. Estuvieron muy coordinadas y, en todo momento, supieron animarse o tranquilizarse unas a otras según las necesidades de cada persona.
Además, las palabras y opiniones que recibí tanto por parte de las familias como del alumnado fueron muy positivas, y eso me hace muy feliz. Eskerrik asko bihotzez.
Espero que tanto las y los bailarines, como las familias disfrutarais de ese día y que el próximo curso volvamos a seguir bailando juntas.
Eskerrik asko,
Irene Cormenzana
Profesora de Funky


